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jul 172010
 

En el post anterior, veíamos las formas que pueden utilizar los pacientes para firmar un consentimiento médico de forma electrónica. Sin embargo, la Ley admite que no se puede obligar al ciudadano a utilizar estos medios, por lo que siempre debe estar disponible la opción “tradicional”.

Esto podría plantearnos un nuevo problema, ya que nos encontraríamos con documentos digitales por un lado y con documentos en papel por otro, o sea, que no habremos avanzado mucho si algunos pacientes se niegan a utilizar los medios electrónicos, que están en su derecho.

¿Como resolvemos esto para poder tener un único repositorio de documentos? Mediante la digitalización certificada. Un concepto acuñado por la Agencia Tributaria para la facturación electrónica, pero que podemos aplicar y aprovechar para nuestro proyecto de Consentimiento Médico Informado Electrónico que, después de todo, no deja de ser un documento público con valor legal.

Se entiende por digitalización certificada el proceso tecnológico que permite, mediante la aplicación de técnicas fotoelectrónicas o de escáner, convertir la imagen contenida en un documento en papel en una imagen digital, codificada conforme a alguno de los formatos estándares de uso común y con un nivel de resolución que sean admitidos por la Agencia Estatal de Administración Tributaria. Como podemos ver, este concepto se ha desarrollado y expandido gracias a nuestra Hacienda Pública, lo que no impide utilizar los conceptos en otros ámbitos de la administración pública.

Este proceso de digitalización deberá cumplir los siguientes requisitos, y cito el texto original que lógicamente no es aplicable a la sanidad pública tal cual está:

a) Que el proceso de digitalización sea realizado por el propio obligado tributario o bien por un tercero prestador de servicios de digitalización, en nombre y por cuenta de aquél, utilizando en ambos casos un software de digitalización certificado en los términos del apartado 3 de este mismo artículo.

b) Que el proceso de digitalización utilizado garantice la obtención de una imagen fiel e íntegra de cada documento digitalizado y que esta imagen digital sea firmada con firma electrónica en los términos de los artículos anteriores de esta Orden en base a un certificado electrónico instalado en el sistema de digitalización e invocado por el software de digitalización certificada. Este certificado debe corresponder al obligado tributario cuando la digitalización certificadase realice por el mismo o al prestador de servicios de digitalización en otro caso.

Uno u otro, según corresponda, deberá disponer de los procedimientos y controles necesarios para garantizar la fidelidad del proceso de digitalización certificada

c) Que el resultado de la digitalización certificada se organice en torno a una base de datos documental y que por cada documento digitalizado se conserve un registro de datos con todos los campos exigibles en la llevanza de los libros de registros incluidos en los artículos 62 y siguientes del Real Decreto 1624/1992, de 29 de diciembre, además de un campo en el que se contenga la imagen binaria del documento digitalizado o que enlace al fichero que la contenga, en ambos casos con lafirma electrónicade la imagen del documento conforme a como se indica en la letra b).

d) Que el obligado a la conservación disponga del software de digitalización certificado con las siguientes funcionalidades:

1ª Firma de la base de datos que garantice la integridad de datos e imágenes al cierre de cada período de liquidación al que esté sometido el obligado tributario.

Acceso completo y sin demora injustificada a la base de datos. A estos efectos, se entiende por acceso completo aquél que posibilite una consulta en línea a los datos que permita la visualización de los documentos con todo el detalle de su contenido, la búsqueda selectiva por cualquiera de los datos que deban reflejarse en los libros registro regulados en el artículo 62 y siguientes del Real Decreto 1624/1992, de 29 de diciembre, la copia o descarga en línea en los formatos originales y la impresión a papel de aquellos documentos que sean necesarios a los efectos de la verificación o documentación de las actuaciones de control fiscal.

Las Administraciones Públicas podrán obtener imágenes electrónicas de los documentos privados aportados por los ciudadanos, con su misma validez y eficacia, a través de procesos de digitalización que garanticen su autenticidad, integridad y la conservación del documento imagen, de lo que se dejaráconstancia. Esta obtención podrá hacerse de forma automatizada, mediante el correspondiente sello electrónico.

En los supuestos de documentos emitidos originalmente en soporte papel de los que se hayan efectuado copias electrónicas, podrá procederse a la destrucción de los originales en los términos y con las condiciones que por cada Administración Pública se establezcan.

En fín, que con un escáner y los procesos adecuados que garanticen la integridad y disponibilidad del consentimiento informado y una base de datos documental, ya tenemos el consentimiento informado firmado a mano por el paciente digitalizado.

Para que el consentimiento sea considerado válido legalmente, como cualquier otro documento legal, aún debe cumplir un par de condiciones más: un sello de tiempo y la firma de funcionario correspondiente (la propia adminstración o el médico o equipo médico que atiende al paciente). Pero esto, os lo contaré el próximo día.

HISTÓRICO DE LA SERIE DE ARTÍCULOS SOBRE CONSENTIMIENTO MÉDICO INFORMADO ELECTRÓNICO:
Consentimiento médico informado electrónico.
Consentimiento médico informado electrónico (II). El problema.
Consentimiento médico informado electrónico (III). Propuesta de solución.
Consentimiento médico informado electrónico (IV) . La firma del paciente.

  2 Responses to “Consentimiento médico informado electrónico (V). Digitalización certificada”

  1. Manuel,

    Por desgracia, la Digitalización Certificada no sirve para digitalizar “Conocimientos Informados” porque se pierden atributos de la firma que pueden ser necesarios en una prueba pericial caligráfica.

    En cambio sí se pueden utilizar “bolígrafos inteligentes” que se usan como los convencionales, de forma que el paciente puede llevarse su copia del documento en papel, y la institución custodiará la que contiene la información biométrica. Sin olvidar los principios de la “firma avanzada digitalizada” para preservar la información sensible.

  2. Hola Julian,

    No estoy del todo de acuerdo contigo respecto de la afirmación que haces. Es cierto que no hay una regulación clara en el ámbito sanitario respecto de la digitalización, si embargo con la publicación de las últimas notas técnicas sobre el ENS, para la servicios sanitarios públicos el asunto queda algo más claro, aunque no del todo, por ejemplo respecto a la destrucción de los originales.

    Por otro lado, ¿Si la certificación certificada vale para hacienda, por qué no puede valer para el ámbito sanitario? Puede que haya que haya que aprobar alguna disposición que lo aclare pero poco mas.

    En todo caso, recordar que la digitalizáción certificada conlleva una firma electrónica avanzada de un funcionario autorizado y un sello de tiempo, que son garantías más que suficientes de que el consentimiento informado existía en el momento de la certificación y que es un documento “íntegro”.

    Recordemos cuales son las obligaciones de los servicios sanitarios recogidos en el artículo 14 de la ley 41/2002 de Autonomía del Paciente.

    Artículo 14. Definición y archivo de la historia clínica.

    1. La historia clínica comprende el conjunto de los documentos relativos a los procesos asistenciales de cada paciente, con la identificación de los médicos y de los demás profesionales que han intervenido en ellos, con objeto de obtener la máxima integración posible de la documentación clínica de cada paciente, al menos, en el ámbito de cada centro.

    2. Cada centro archivará las historias clínicas de sus pacientes, cualquiera que sea el soporte papel, audiovisual, informático o de otro tipo en el que consten, de manera que queden garantizadas su seguridad, su correcta conservación y la recuperación de la información.

    3. Las Administraciones sanitarias establecerán los mecanismos que garanticen la autenticidad del contenido de la historia clínica y de los cambios operados en ella, así como la posibilidad de su reproducción futura.

    Creo que cumplimos estas condiciones más que de sobra con la digitilazación certificada.

    Estoy de acuerdo contigo que un abogado espabilado o un perito experto y con los conocimientos adecuados sería capaz de cuestionar la validez del documento. Pero creo que no sería suficiente con argumentar que la digitalización de la firma del paciente a perdido carácterísticas necesarias para el peritaje.

    La integridad del documento se sostiene con la firma del funcionario autorizado y del sello de tiempo (entidad externa e independiente).

    Un saludo

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