¿Preguntamos siempre a quien, en principio, deberíamos?

Imagina que tienes una duda sobre salud. ¿A quién le preguntarías? ¿A un profesional sanitario o a una persona que sabe mucho de muchas cosas? Expresada así, la respuesta parece obvia. Pero, ¿por qué no es tan obvia su aplicación cuando buscamos información en Internet?

Si nos basamos en nuestro comportamiento habitual (y permitidme la licencia de la generalización), casi todos preguntamos al hombre que sabe mucho en primer lugar (y este hombre se llama Google la mayoría de las veces).

A colación de esta observación, me gustaría comentaros los resultados de un estudio publicado recientemente en JMIR. Se seleccionaron dos grupos de trabajadores a los que se les realizaron dos preguntas sobre salud ocupacional (seleccionadas aleatoriamente de un pool de 16). A los del grupo de intervención se les pidió que buscaran la información en una red de expertos (ArboAntwoord), mientras que al grupo control se le dio libertad para buscar donde quisieran. En el grupo de intervención, el nivel de acierto fue del 62%, mientras que en el de control fue del 19%.

Tampoco es que los resultados de este estudio nos estén descubriendo nada del otro mundo. Cualquiera de nosotros podría haberlos intuido, si nos lo plantearan. Aunque, para ser sincero, a mí la diferencia me parece pequeña y el 62% de acierto en el grupo de intervención preocupante, cuanto menos, para los responsables de ArboAntwoord, ¿no os parece?

Pero volviendo al tema de la entrada, ¿por qué motivo no hay un uso masivo de redes de expertos por parte de las personas que buscan información sobre salud en Internet? ¿Porque son pocas? ¿Porque no se dan a conocer bien? ¿Porque no son tan intuitivas, fáciles y accesibles como la opción Google?

¿Y cómo podemos convertir estas redes en las favoritas de los ciudadanos?

  • Quizás consista en dejar de fragmentar el conocimiento en muchas redes diferentes y empezar a aglutinar.
  • Quizás consista en salir un poco de nuestros círculos y tratar de llegar a la población… pero de verdad. Para ello, ponerse en su lugar y conocer su opinión y necesidades reales es fundamental. No se trata de hacer las herramientas que nos gustarían a nosotros, se trata de hacer las herramientas que necesitan nuestros usuarios.
  • Quizás consista en hacer mejor marketing, con una competencia sana y constructiva.
  • Quizás consista en que nuestras instituciones apoyen e incluso alberguen estas iniciativas. Pero repito, con afán de sumar, no creando una red por cada Comunidad Autónoma.

Demasiadas interrogantes, ¿verdad? Pero nadie dijo que fuera fácil. Mirándolo por el lado positivo, al menos tenemos relativamente acotado el camino para seguir trabajando… y creedme, caminarlo será fascinante :)

4 comentarios Comments For This Post I'd Love to Hear Yours!

  1. alfrealday dice:

    Y si la salud acude a donde están las personas, a sus foros habituales? Y sobre todo si empezamos por lo que es el futuro? Es decir, los niños?
    Un abrazo

  2. Está claro que debemos tener una estrategia para abordar la relación salud-Internet de nuestros menores.
    Lo que dices de ir allí donde están las personas me parece crucial. Por ejemplo, ¿podríamos tener presencia en Tuenti? Una presencia con garantías, respaldada por las autoridades y bien publicitada para que menores y padres estén tranquilos de lo que allí se transmita.
    Va muy en la línea de lo que suelo decir: tenemos que dejarnos de reinventar la rueda y aprovechar las ruedas que ya llevan tiempo en marcha y a muy buen ritmo ;)

    Muchas gracias por tu comentario, Alfredo.

    Un saludo.

  3. Montse dice:

    Muy interesante! Creo que la clave está en generar información de calidad y moverla por las plataformas que sean necesarias (abiertas, cerradas, nuevas, ya existentes). Al mismo tiempo, tener la capacidad de reacción para contrarestar la información que no tiene ningún rigor. ¿Cómo? los que estamos más cerca del entorno sanitario y tenemos más criterio deberíamos trabajar para crear buenos contenidos y compartir los de los demás que también nos parecen buenos. A partir de aquí, el resto de la población irá encontrando esta información. Pero no es suficiente. Debemos hacer autocrítica. ¿Por qué muchas veces la gente se va a plataformas de dudosa rigurosidad? Pienso que el motivo principal es la capacidad de respuesta. Allí encuentran a personas que les contestan rápido, en otras plataformas rigurosas muchas veces eso no ocurre porque contamos con un tiempo de margen para contestar de forma correcta. También hay algo contra lo que no podemos luchar, y es la tendencia de los seres humanos a creer en conspiraciones y milagros.

  4. Estoy de acuerdo contigo, Montse… a veces se va a sitios menos rigurosos porque, aunque el contenido no sea de calidad, la atención que prestan a sus usuarios sí lo es.
    Por esto digo que es fundamental el apoyo institucional y la adecuada dotación de recursos. En demasiadas ocasiones nuestros políticos piensan que todo lo que se hace en Internet es gratis y no necesita dar muchos recursos… es lo que tiene el desconocimiento. Piensan cosas como: “¿Pero una cuenta de Facebook no es gratis?” y así nos va. Nos encontramos páginas en Internet que han supuesto un dispendio económico para que luego no presten la atención necesaria.
    Yo pongo un ejemplo que viví en Mérida. La web del ayuntamiento está muy bien diseñada, con herramientas muy bien diseñadas (me refiero al aspecto). Quise contactar con ellos para algo y me hicieron rellenar un formulario muy sofisticado con ‘captcha‘ y todo… ¿y para qué? Para que mi consulta quedara totalmente ignorada con un gran diseño.
    Hubiera bastado con una web plana, sin sofisticación, con una dirección de correo electrónico y una anotación diciendo el tiempo medio de respuesta… ¡y se acabó!

    Este ejemplo es aplicable a las redes de expertos en salud. Una vez me presentaron una red de expertos sobre cáncer. La vendían como un sitio en el que los ciudadanos podrían contactar con los profesionales. Llevaban un año en marcha y, ¿sabéis lo que había? Sólo mensajes del administrador y preguntas sin responder… ¿por qué? Porque no había recursos para pagar a profesionales sanitarios que respondieran a dichas preguntas. Así no se puede.

    Esperemos que las cosas vayan cambiando… para empezar, estaría bien que nuestros decisores supieran algo sobre el mundo digital o, al menos, escucharan a los que saben.

    Muchas gracias por tu comentario.

    Un saludo.

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